El evitar continuamente el conflicto es un serio problema en la relación matrimonial. Se ha dicho que este es el motivo número uno que antecede al divorcio.
1.- Un cónyuge ha abandonado su identidad para tomar el del otro.
2.- Hay solamente comunicación superficial en el matrimonio.
3.- A uno, o a los dos, no les importa la relación.
Efesios 4:29 Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan.
1. Llegar a un acuerdo o compromiso de compartir, convivir juntos en unidad.
2. Morir a ti mismo y permitirle a tu cónyuge hacerlo a su forma.
3. Orar y esperar la guianza de Dios.
4. Mantener los límites saludables y permitirle a Dios obrar en la situación.
5. Buscar consejería.
Todo me es lícito, pero no todo conviene; Todo me es lícito, pero no todo edifica. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. 1ra. de Corintios 10:23-24. RV. Y la NVI dice: Todo está permitido, pero no todo es provechoso. Todo está permitido pero no todo es constructivo.
• Cuando sea posible, prepara el ambiente antes del desacuerdo (no hablamos precisamente de un ring).
• Recuerda, tu cónyuge no es tu enemigo.
• Acepta las diferencias de género y de personalidad.
• Mantén tus límites y respeta los ajenos, con esto demuestras amor y respeto, a ti mismo(a) y a tu prójimo, pero sobre todo a Dios.
• Escucha, escucha, escucha, pon atención antes de responder.
• Aclara cualquier cosa que no entiendas.
• Usa la palabra “yo” y no “tú” cuando presentes o discutas el problema.
• No critiques.
• Trabaja en resolver el problema en vez de atacar a tu cónyuge.
• Reconoce tu parte en la contribución del conflicto.
• Mantente enfocado en el punto de conflicto, no traigas a colación otros problemas.
• No busques “ganar” en el conflicto (al ganar uno de los dos pierde el otro y aquí se trata de los dos ganar, porque SON UNO, si uno pierde el otro también y si uno gana el otro también debería de ganar. Hacer equipo.
• No saquen el problema enfrente de otras personas, menos delante de los hijos, solamente se habla del problema a solas PARA solucionarlo, o en consejería igual para solucionarlo.
• Discute limpiamente, no manipular, no mencionar el pasado, no exagerar, no usar el castigo del silencio, no usar sarcasmo, no apodos que ofendan, no atacar o usar el enojo para dominar.
• Usar un “tiempo fuera”, darse un espacio, un tiempo necesario para calmarse, pensar, y luego retomar la discusión para su solución.
• Buscar consejería cuando sea necesario.