Me digo: “¡Ojalá tuviera alas de paloma Para poder volar y hallar descanso!” Entonces, me alejaría huyendo, en el desierto habitaría y buscaría pronto un refugio frente al fuerte viento y la tormenta.
Yo enseñaré tus sendas a los malvados y los pecadores regresarán a mí. Líbrame de verter sangre, oh Dios, Dios que me salvas, y mi lengua catará. Señor, abre mis labios y mi boca pregonará tu alabanza.
No te satisfacen los sacrificios, si te ofrezco un holocausto no lo quieres. El sacrificio a Dios es un espíritu apenado, Tú, Dios, no rechazas el corazón dolorido y humilde.
Favorece complacido a Sión, reconstruye los muros de Jerusalén; entonces te agradarán los sacrificios justos, los holocaustos y el sacrificio perfecto, entonces sobre tu altar te ofrecerán novillos.