PRESENTATION OUTLINE
La comunicacion
- Dios nos creó para conversar unos con otros. Existe un anhelo dentro de cada hombre y cada mujer de compartir sus más grandes sueños, deseos profundos, pensamientos personales y necesidades sentimentales. Cuando una esposa le dice a su esposo: “¡Platica conmigo!”. Ella está pidiendo intimidad, quiere escuchar los sentimientos más íntimos de su corazón y también desea que él la escuche.
Cada relación necesita entablar una comunicación abierta; y es el principio para vivir en el mandamiento del amor —pero esto requiere esfuerzo—. Lamentablemente, la mayoría de parejas no lo realiza
Las familias exitosas no surgen de la nada. Éstas son el producto de invertir tiempo, esfuerzo, estudio y práctica. La comunicación efectiva es una de las habilidades esenciales que necesita toda familia. Y ésta no sólo involucra saber cómo hablarle el uno al otro, sino también cómo vivir en amor.
El siguiente versículo es fundamental para nuestra vida:
- Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas» (Mateo 22:37-40).
- Su prójimo incluye a las personas más cercanas a usted. Amar a su prójimo comienza por el hogar, amando a aquellos con quienes convive a diario.
El plan de comunicación de Dios
- Dios planeó que las parejas vivieran en armonía y se amaran mutuamente. Él no pretendía que al menos se soportarán.
En Colosenses 3:18-21 se nos brinda instrucciones claras de cómo las familias deben vivir en amor:
«Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten».
Examinemos lo que decimos, y cómo lo expresamos.
¿Somos ásperos y criticamos? O ¿declaramos palabras de ánimo, vida y amor?
Al Señor le importa cómo nos hablamos los unos a los otros.
En 1 Pedro 3:8-10 se nos enseña: «Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño».
El versículo 9 de otra versión explica:
“Nunca devuelvan mal por mal o insulto por insulto (riñendo, censurando, regañando); al contrario, bendigan. Discutir o gritar no son formas aceptables de comunicación —tampoco el silencio—. Yo creo que esta clase de comunicación es lo que Efesios 4:29 denomina:
Palabra corrompida. El plan de Dios para nosotros es que hablemos unos con otros y que nos comuniquemos en amor.
Las buenas palabras producen buenas familias
En Colosenses 4:6 leemos:
«Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno». Es nuestra responsabilidad dar lo mejor que tenemos. Esto ocurre mediante una comunicación de calidad en amor.
En Proverbios 15:23 se nos enseña:
«El hombre se alegra con la respuesta de su boca; y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!».
Cuando pronunciamos palabras a tiempo y bien pensadas, producimos y cosechamos ¡gozo!
En la Biblia también se nos explican los efectos de las malas palabras y actitudes. En Proverbios 21:9 leemos:
“Es mejor habitar en la esquina de la azotea… que compartir la casa con una mujer [¡u hombre!] necia, busca pleitos, criticona”
. Las actitudes negativas, junto con el mal comportamiento, pueden destruir el espíritu de un matrimonio o una relación. En cambio, las palabras positivas nutren nuestro matrimonio y nuestra familia. En Proverbios 25:11 se explica:
«Manzana de oro con figuras de plata, es la palabra dicha como conviene». Las familias prosperan en un ambiente donde se practica la comunicación sana
No puede comunicarse a través de ósmosis.
Debemos trabajar en la comunicación. Pues ésta no surge por ósmosis, lo cual es un proceso gradual e involuntario de asimilación o absorción. Ésa no es la manera de entender cómo se sienten o piensan otras personas. ¡No! Necesitamos platicar el uno con el otro.
Esposas y esposos, es posible que al principio les parezca difícil; incluso más si no tienen el hábito de conversar. No obstante, para gozar de una relación sana, es necesario tomarse un tiempo y hablar cara a cara. Olviden las malas experiencias en cuanto a su comunicación se refiere. Determínense a derribar los muros que los dividen, y propónganse hablar y escuchar con paciencia.
Le presento tres consejos que le permitirán ser un mejor oyente:
1. Preste atención
2. No interrumpa
3. Responda en amor
Una comunicación eficaz se produce debido a una decisión premeditada y consciente de hablar con respeto el uno con el otro. No cometa el error de discutir o gritar. Las palabras toscas y de crítica, provocan que una persona se cierre en su interior. Tanto el esposo como la esposa pueden experimentar días celestiales en la Tierra, al comunicarse en amor. Vale la pena esforzarse para desarrollar esta habilidad.
La comunicación de calidad en amor consiste en un diálogo sincero. Se trata de dos personas que comparten sus pensamientos, deseos, sentimientos, experiencias, enfoques, sueños e ideas entre sí; en un ambiente seguro —sin amenazas, ni hostilidad— y amistoso.
La comunicación es un intercambio, no un monólogo
Cuando se realiza esa clase de comunicación, cada persona siente que sus palabras y pensamientos son valiosos, importantes y respetados.
Entonces hablen, escuchen y respondan en amor.
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